
En Francia, el mayor país agricultor de la UE, algunos apicultores perdieron todas sus colonias de abejas, con una media de pérdidas que llega al 30 por ciento. En Alemania, la muerte masiva de abejas llamó la atención en 2002, cuando se extinguió casi un tercio de las colonias. En 2010, la mortalidad de abejas, según la Unión Alemana de Apicultores, fue de un 15 hasta un 30 por ciento.
Científicos de Estados Unidos han encontrado 121 diferentes pesticidas en las muestras de abejas, cera y polen, lo que le da crédito a la noción de que los pesticidas son el problema clave. "Creemos que algunas sutiles interacciones entre nutrición, exposición a pesticidas y otros estresores están convergiendo para matar a las colonias," dijo Jeffrey Pettis, del laboratorio de investigación de la ARS.
Se sospecha que, además de los pesticidas, que podrían dañarlas, el cultivo intensivo de la tierra sería –así lo ve Manfred Hederer, de la Unión Alemana de Apicultores- el factor que más las perjudica.
“Las abejas sufren de hambre en el campo, y algunas colonias mueren en mitad del verano, ya que en los campos crecen a menudo sólo monocultivos, y las abejas ya no encuentran néctar ni polen”, señala Hederer, que exige un replanteamiento total de los métodos de explotación agrícola.
Entre los pesticidas, el peor enemigo de las abejas es el grupo de los neonicotinoides, una familia de insecticidas que actúan sobre el sistema nervioso central de los insectos. A ese grupo pertenece el insecticida Clothianidin, un veneno que les causa parálisis que los llevan a la muerte en pocas horas, peligrosísimo para las abejas y para otros insectos, asegura Heribert Wefers, experto de la Liga Alemana para el Medioambiente y la Naturaleza (BUND). El Clothianidin se utiliza para tratar semillas de maíz, por ejemplo, para repeler plagas.
A largo plazo, las consecuencias de estas sustancias tóxicas usadas en la agricultura, que también pueden ser perjudiciales y peligrosas para el hombre, y de las que se sospecha que podrían producir cáncer, no han sido lo suficientemente tenidas en cuenta cuando se aprobó su empleo, critica Wefers. En 2008 murieron o fueron dañadas irreversiblemente por el Clothianidin alrededor de 20.000 colonias de abejas en el sur de Alemania, señala BUND.
Las abejas contribuyen a la seguridad global de alimentos, y su disminución representaría un terrible desastre ecológico.