
El dióxido de carbono es un gas inodoro que contribuye al calentamiento de la Tierra.
La concentración de dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero, es muy superior en la actualidad a los niveles registrados en los últimos 650 mil años.El dióxido de carbono se usa para refrigeración, fabricación de bebidas gaseosas y cerveza y producción de otras sustancias químicas, incluso metanol. Entre las industrias que usan dióxido de carbono cabe citar la extinción de incendios; la elaboración, conservación y congelación de alimentos; la metalistería; el sacrificio de ganado; la recuperación de petróleo y gas; y las fundiciones. El dióxido de carbono se usa en fertilizantes, propulsores en aerosol, aspirina y cilindros para inflar balsas salvavidas. También se usa para producir humo o vapores inocuos en escenarios, enfriar el centro de las bolas de golf antes del enrollado y fumigar arroz.
En la atmósfera, el dióxido de carbono es parte del ciclo mundial del carbono entre la atmósfera, el mar, la tierra, la vida marina y las minas de minerales. Es un “gas con efecto de invernadero” porque absorbe el calor en la atmósfera, envía parte del calor absorbido de nuevo a la superficie de la Tierra y contribuye a su calentamiento. Las emisiones de dióxido de carbono representan alrededor de 80% de todas las emisiones de gas con efecto de invernadero en los Estados Unidos. Las fuentes de emisión de dióxido de carbono incluyen la quema de combustibles fósiles, la producción de electricidad, los vehículos de transporte, la fabricación de cemento o de cal, la quema de desechos y las llamaradas producidas por el gas natural.
Dos nuevos estudios advierten que niveles de CO2 aumentan a ritmo más acelerado que las estimaciones realizadas por el IPCC de las Naciones Unidas.
