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NOTICIAS

domingo

Aumenta la frecuencia de huracanes

Una investigación publicada en la revista Nature, hace referencia al aumento de la frecuencia de huracanes en el Océano Atlántico.



El director de la investigación, Michael Mann, de la Universidad Estatal de Pensilvania, en Estados Unidos, cree que pese a que esta no proporciona una respuesta definitiva sobre influencia del cambio climático en la frecuencia de los huracanes, ofrece información importante.
Se examinaron los sedimentos depositados a lo largo de los siglos en lagos y pantanos por huracanes que atravesaron la costa este de Norteamérica y el Caribe.
Los registros sugieren que la actividad de los huracanes en la actualidad es inusual, aunque podría haber sido similar o incluso mayor hace unos 1.000 años.

En la última década se han producido anualmente una media de 17 huracanes y tormentas tropicales en el Atlántico, el doble de los registrados a principios del siglo XX.
Pero los niveles actuales fueron igualados o incluso superados hace unos 1.000 años, durante el llamado Periodo Cálido Medieval, una época en la Edad Media en el que se produjo una anomalía climática.

El equipo del doctor Mann utilizó un modelo computacional preexistente de generación de huracanes para calcular la actividad de los huracanes en un periodo de 1.500 años.
El modelo incluye tres factores que se cree son importantes para determinar la formación de los huracanes: la temperatura de la superficie del agua en el Océano Atlántico tropical, el ciclo de El Niño y La Niña en el Pacífico Oriental y la Oscilación del Antártico Norte, otro ciclo climático natural.
Este análisis sugiere, según el doctor Mann, que el pico de huracanes de hace 1.000 años y la actual actividad no están producidos por el mismo conjunto de circunstancias.
Mann también afirma que en la Edad Media, un largo periodo de condiciones de La Niña en el Pacífico, que contribuyen a la formación de huracanes, coincidió con condiciones relativamente cálidas en el Atlántico.
En la actualidad, el alto numero de huracanes que se producen tiene su origen en un aumento de la temperatura de las aguas del Atlántico, que se espera continúe en las próximas décadas.
"Aunque los niveles de actividad son similares, los factores tras lo sucedido hace 1.000 años y en la actualidad son diferentes", asegura el científico.





sábado

Como será la Tierra con 2ºC más

El tema que más ha sido objeto de debate en torno al cambio climático, además de la necesidad de reducir las emisiones de gases con efecto invernadero, es hasta cuántos grados se puede permitir que aumente la temperatura promedio del planeta para evitar consecuencias catastróficas .

Ciudades como Buenos Aires o Montevideo tendrían problemas a raíz del aumento del nivel del mar.
Un aumento superior a los 2ºC significaría la desaparición de las Islas Maldivas.



A principios de mes, los líderes del G-8 reunidos en la ciudad de L'Aquila, en Italia, declararon formalmente -y por primera vez- que cualquier aumento de la temperatura provocado por la acción del hombre no debería superar los 2ºC en relación a las temperaturas promedio de la era preindustrial.
Sin quitarle mérito a esta iniciativa, es importante recordar que un aumento de 2ºC tiene, igualmente, consecuencias graves.
Con la ayuda del científico argentino Osvaldo Canziani, copresidente de uno de los grupos de trabajo del Panel Intergubernamenal de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), se presenta un panorama de cómo sería la Tierra con 2ºC más.
El punto de referencia que se toma para medir este aumento es el período 1980-1999, que según los expertos del IPCC es la única referencia válida dado que antes de estas fechas no se disponía de datos estadísticos.

Efecto dominó
Con respecto al tema del agua, habría una disponibilidad creciente en los trópicos húmedos, en latitudes altas.
Se produciría una 'africanización' de todo el sur de Europa, con sequías muy marcadas y falta de agua. La cuenca del Mediterráneo se secaría.
Las zonas de los desiertos se quedarían sin agua y las zonas áridas serían aún más secas.
Podrían experimentarse sequías graves en el sudoeste de Estados Unidos y México.
Otras regiones, en cambio, tendrían más agua, como por ejemplo el norte de Europa, EE.UU., Asia y Siberia.
En cuanto a la producción de alimentos, con un aumento de entre 2ºC y 3ºC baja marcadamente la productividad de los cereales en latitudes bajas.
Por esta razón, un aumento de esta envergadura en zonas de altas temperaturas como África o India, reduciría notablemente el rendimiento por hectárea. Esto provocaría una tendencia a la hambruna en zonas de latitudes bajas.
Mientras tanto en las latitudes medias y altas se produciría un aumento en la productividad, pero esto cesaría si se exceden los 3ºC.
Los estuarios como el Támesis, el Río de la Plata, el Orinoco, la zona sur de EE.UU., la Florida y la zona del Mississippi sufrirían inundaciones. Esto significa que entre dos y tres millones de personas se quedarían sin suelo.
Ciudades como Lagos, Montevideo, Buenos Aires, y aquellas que están al margen del río Ganges en Bangladesh, por ejemplo, tendrían problemas vinculados al aumento del nivel del mar, que provoca la intrusión salina en la cuenca de los ríos y por tanto dificulta la captación de agua dulce. Las inundaciones no se producirían sólo debido al aumento del nivel del mar por la expansión térmica sino también por la convergencia de las precipitaciones intensas y los cambios en la circulación atmosférica.
En cuanto a los ecosistemas, se correría el riesgo de una extinción creciente de hasta el 30% de las especies, no sólo por el aumento de la temperatura sino por la deforestación violenta que trae aparejada consecuencias laterales muy críticas.
La pérdida de los bosques, significa también la pérdida del hábitat de los animales (murciélagos, pájaros, etc.) que se comen a los mosquitos que transmiten enfermedades. Esto significa un incremento en los índices de males como el dengue o la malaria.
Las especies más gravemente afectadas serán los corales. El blanqueo de los corales producirá en consecuencia la acidificación de los océanos. Esto a su vez hace que los moluscos y los bivalvos pierdan su caparazón, ya que el ácido carbónico diluye el calcio.
Por otra parte, aumentaría el riesgo de incendios naturales, particularmente en áreas donde se produce una sequía. La frecuencia y la intensidad de las lluvias también registrarían cambios.

Pesimismo/realismo
Sin embargo, la mayoría de los científicos no cree que la meta de mantener el aumento de la temperatura por debajo de los 2ºC pueda alcanzarse.
Hay quienes auguran un aumento mucho mayor, llegando incluso a los 5ºC, con consecuencias aún mucho más nefastas que las mencionadas en el comienzo.
A modo de ejemplo, éstas serían algunas: cientos de millones de personas más expuestas a la falta de agua, disminución de la productividad de los cereales en las "granjas del futuro" como Siberia y el norte de Canadá. Desaparición del 30% de los manglares y los humedales costeros, mayor vulnerabilidad en las costas, desaparición de las 700 islas de las Maldivas y la total pérdida del Polo Norte.
Debido al aumento notable de los migrantes ambientales y la enorme proporción de personas que se han quedado sin suelo, la tensión geopolítica marcará la dinámica en la escena internacional.


viernes

Repelente natural de mosquitos

Un equipo de científicos argentinos encontró en la flora regional una forma natural para repeler insectos.


El jefe de la investigación, el doctor Julio Zygadlo de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba dijo que encontraron una sustancia aromática que podría combatir piojos y mosquitos sin irritar la piel.
El hallazgo podría evitar las muertes que se producen cada año en la región por la encefalitis viral, o el dengue causadas por la picadura de mosquito.
Los especialistas analizaron más de 60 plantas aromáticas de la región y descubrieron que sus aceites esenciales podrían aprovecharse de diversas formas.
"Lo que vimos fue que algunos componentes del aceite esencial de estas especies autóctonas tienen una muy buena acción repelente de piojos y mosquitos" señala el profesor Zygadlo.
Entre las especies que podrían utilizarse en el desarrollo de un repelente están el té de burro, un eucalipto originario de Tucumán y el suico o Tagetes Minuta L, una planta que es maleza en los cultivos de soya o soja.
"Las especies aromáticas se han utilizado tradicionalmente en la región para tratamientos medicinales, para tratar diversas dolencias", señala el profesor Zygadlo.
Pero en general, agrega, los aceites esenciales no han tenido otros usos.

Una buena noticia más ahora que se está cuestionando el uso de repelentes de insectos tradicionales por tener una posible acción tóxica sobre las personas.
La N,N-Dietil-meta-toluamida, (conocida como DEET) se ha venido utilizando durante décadas en la elaboración de productos usados por millones de personas para repeler mosquitos, garrapatas, pulgas y otros insectos.
Un estudio del Instituto de Investigación para el Desarrollo en Monpellier y la Universidad de Angers, en Francia -cuyos detalles aparecen publicados en la revista BioMed Central Biology- alerta sobre la posibilidad de que la DEET sea tóxica para el sistema nervioso central.
Los especialistas, no obstante, destacan que se necesita llevar a cabo estudios más detallados para confirmar o descartar la toxicidad del componente.

Por lo pronto, los autores del estudio sugieren que como medida de precaución se use sólo la cantidad de repelente necesaria para cubrir las partes del cuerpo expuestas y que se evite aplicar el producto en heridas o en la piel irritada.

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